TESTIMONIOS

León Coronado Gastelum

Mi nombre es León Coronado Gastelum, tengo 38 años y soy seleccionado nacional paralímpico de tenis de mesa.

¿Cómo me convertí en víctima de la violencia vial?

Recién había iniciado mi carrera en la Autónoma cuando un día mis padres no estaban en casa pues habían salido de viaje a México para ver competir a mis hermanas en la olimpiada infantil y juvenil, como yo estudiaba y trabajaba no pude ir con ellos. Un día llegaron mis primas de Culiacán y decidimos todos salir de antro, tomamos, cotorreamos y todo; terminando la fiesta se me hizo fácil hablar con mi papá por teléfono y decirle que quería irme con ellos a México y que tomaría el primer vuelo que encontrara. Entonces me salí rumbo al aeropuerto, no iba alcoholizado pero si con algunas copas en la sangre, iba manejando cansado, muy rápido y sin cinturón de seguridad. Recuerdo que casi llegando al aeropuerto me rebasó un corvette, y mi amigo que me acompañaba me dice ¡Ah!, y entonces intento rebasarlo pero me abrí de más y banqueteé ocasionado que el carro se volteara dando varias vueltas, pero como yo no tenía puesto el cinturón salí del coche. Cuando el carro se estabilizó mi amigo salió del coche y al no verme pensó que me había fugado, pero no, como no traía cinturón lo que sucedió es que salí volando lejos del carro.
Llegaron las ambulancias y me llevaron al Hospital Civil, posteriormente fui trasladado a un hospital privado. Mientras estuve en el quirófano, estuve a punto de morir, me drenaron los pulmones y a mis padres le dijeron que estaba muy mal y que si sobrevivía quedaría en silla de ruedas y así fue.
Cuando te ocurre un accidente no sabes qué sucede, mi familia en ese momento tenía solvencia económica y llenos de esperanza gastaron e intentaron de todo para mi recuperación, hubo muchas operaciones y mis padres se quedaron sin nada. Por mi imprudencia, por falta de responsabilidad, por falta de compromiso tuve un accidente o mejor dicho un siniestro, porque los accidentes no puedes evitarlos pero 90% de los siniestros si se pueden evitar.
Yo jugaba en los Tecos y estaba a poco tiempo de debutar, pero me accidenté y todo cambió, lo que yo pensaba hacer con mi vida, lo que mis padres pensaban de mí, todo cambió 360 grados. Con el tiempo, después de las operaciones me cambié al ITESO, terminé mi carrera, entré a trabajar y al mismo tiempo busqué un deporte en el que pudiera sobresalir, probé con la natación pero estuve a punto de ahogarme”, después traté en el basquetbol pero tampoco era para mí, finalmente encontré el tenis de mesa y ya tengo 14 años jugando. Ahora soy seleccionado Nacional multimedallista, Lic. En Mercadotecnia, etc. Pero nada se iguala a vivir una vida llena de salud, llena de todo, sin discapacidad física y sin discapacidad social.

¿Cuál es el valor que encuentras en la Asociación de Víctimas de Violencia Vial A.C.?
Yo veo el inicio de algo que es muy necesario y benéfico para toda la sociedad, para concientizar en que a todos nos puede pasar un accidente, para disminuir los accidentes, y así, más muertes y discapacidad. Ellos son un apoyo y compañía para hacer las cosas menos difíciles.

“Lo más difícil de vivir con discapacidad es vivir en un país discapacitado”
“Hay tiempo para todo, la fiesta dura toda la vida, no te la acabes en un día”